Ahí estaba yo, echando gasolina al coche de alquiler para el viaje a Yosemite. Aunque lo alquilamos con el depósito lleno, viajando 12 horas en un fin de semana es normal que tuviéramos que repostar, máxime cuando el coche en el que fuimos era un Hyundai Santa Fé más grande que La Torre del Oro. El caso es que era mi primera vez echando gasolina en Estados Unidos y le quise echar una foto, porque cuando conduje en Los Angeles no llegamos a gastar el depósito, y eso que fue más tiempo.

La gasolina en Estados Unidos se mide por galones, que son 3.78 litros, y el precio del galón ronda los 4.25 dólares, ahora mismo se habla muchísimo en los periódicos del precio del combustible, supongo que como pasa en España y en todos los países donde juegan con nosotros a bases de impuestos directos e indirectos.

Aquí te sirves tu, incluso puedes pagar con tarjeta en las máquinas, no tienes que entrar en la gasolinera o supermercado a pedir nada, hay tres tipos de gasolina y luego un diésel, el sistema es muy limpio, y poco más, que al fin y al cabo es sólo echar gasolina, pero era mi primera vez y te lo quería contar. Fue en un 7 Eleven, en Oakdale, ciudad de la que os hablaré porque me encantó.